El compresor casi nunca está en la lista de equipos críticos hasta el día que se apaga y con él se detienen todas las máquinas neumáticas de la planta. Un preventivo sencillo, bien repartido, evita la mayoría de esos paros.
Cada día
- Nivel de aceite en la mirilla.
- Temperatura y presión de descarga contra lo normal.
- Purga de condensados (o que la purga automática funcione).
- Ruidos o vibraciones nuevas.
Cada semana
- Limpieza del prefiltro y de las rejillas de ventilación.
- Revisión de bandas: tensión y desgaste.
- Punto de rocío de la secadora.
Cada 2,000 a 4,000 horas
Según el fabricante y el ambiente: cambio de aceite, filtro de aceite, filtro de aire y, en su momento, separador. Es el servicio que más se pospone y el que más daño evita.
El aceite quemado de un compresor de tornillo no se ve en la mirilla: se ve en la factura del cabezal.
No te olvides de la red
Un compresor impecable conectado a una red con fugas trabaja de más. Revisa conectores, mangueras y cilindros con agua jabonosa o un detector ultrasónico.



